Principal
URL principal
Exposiciones
Escritos
 

Juan Manuel García Varilla. Escritos.
2005


 

- Ultraligero. 2005.
  Tinta y acrílico sobre papel.     

 

 

 

 

 

- Quijote. 2005. Tinta sobre papel.

De lo intuitivo en el arte.
 
  • El espíritu que conduce al reino del mañana sólo se conoce a través de la intuición.

 

   V. Kandinsky.

  De lo espiritual en el Arte.

 Dejando a un lado los espíritus, ouijas y otros diversos objetos teosóficos, el objeto artístico nace de alguna "necesidad interior" del artista.  Aplicando los elementos tecnológicos (herramientas y medios pictóricos) y los convenios culturales (normas y experiencia personal) sobre un soporte, el artista logra construir un objeto que puede estimular de alguna manera a un espectador.

 Este proceso constructivo es dirigido en parte de forma consciente (técnica) y en parte siguiendo las indicaciones que la intuición proporciona mediante la sugerencia de formas obtenidas por mecanismos psicológicos de asociación. Gran parte del goce que la realización de un cuadro depara a un pintor viene dado por la aparición de estos mecanismos y por la dirección que toma la obra como consecuencia de su toma en consideración. Gran parte del estímulo del observador procede de la capacidad de retener en alguna medida la comprensión de estas acciones que el artista decidió ejecutar.

   

 



2006

El Arte de la Pintura de Francisco Pacheco (1564-1644).
  • Era la casa de Pacheco cárcel dorada del arte, academia, y escuela de los mayores ingenios de Sevilla. Y así Diego Velázquez vivía gustoso en el continuo ejercicio del dibujo, primer elemento de la Pintura, y puerta principal del Arte.
                                  
                            Palomino.

Los maestros pintores del Barroco español sintetizaron en sus talleres las corrientes pictóricas europeas originadas durante el Renacimiento en Flandes e Italia,  a la par que la Contrarreforma establecía una acusada influencia en todos los aspectos de la cultura , con una cada vez mayor presencia teórica en la selección de temas, en las normas de representación de los motivos y en el uso de los elementos simbólicos. Esta irrupción de la nueva semántica religiosa en todos los órdenes de la vida condujo en España al establecimiento de unos esquemas artísticos en los que todo artista debía moverse.

No son distintos de lo anteriormente descrito la iconografía y el lenguaje artístico que enseña Francisco Pacheco en su taller sevillano. La Pintura es invención, dibujo y colorido. La invención reúne noticia y caudal, pero también, decoro. El dibujo tiene cuatro partes: Buena manera, proporción, anatomía y perspectiva. El colorido, tres: hermosura, suavidad y relievo

 Pacheco es un hombre de su época que adopta los métodos de enseñanza académicos adquiridos de sus maestros. La forma es el reflejo de la norma: El aprendizaje de la pintura es una práctica continua de la imitación exacta de las obras del maestro durante la fase de pintor principiante. El  pintor en su segundo estado, el de aprovechado, compone a partir de lo que otros han hecho, tomando de aquí y de allá y simulando a veces lo tomado, para que parezca propio lo que en realidad es ajeno. El estado de perfecto es aquel último donde es lícito inventar utilizando la manera a la que el pintor se ha aficionado y seguido.  Como Diego Velázquez, como Alonso Cano. El primero llegó a la escuela de Pacheco procedente de la de Herrera el Viejo debido, al parecer,  a que no soportaba la irascibilidad o bruscas maneras de éste. Aprendió de Pacheco sus técnicas de imprimación, sus elaboraciones de pigmentos, sus barnices; casó con su hija y consiguió lo que su maestro no lograra: Convertirse en pintor de la Corte.

Como pintor, Pacheco realizó obras que el paso del tiempo no ha respetado la mayoría de las veces. Si hemos de creer a sus biógrafos, poco excepcionales. Fue conocido y respetado por sus trabajos de dorado, estofado y esmaltado de imágenes religiosas, especialmente aquellas en las que utilizó la técnica por él importada a Sevilla de la encarnación mate, que aún puede contemplarse.

Pacheco llega a nuestros días como escritor. Durante más de treinta año recoge sus propuestas artísticas, su conocimiento del arte y de los artistas de la época, sus técnicas para la elaboración de materiales, su crítica, sus poemas, en los tres libros de El Arte de la Pintura. Una obra que da cuenta de los esfuerzos para ser conocido como un pintor erudito de alguien que ha sufrido el fracaso en la Corte y vuelve a su tierra: En El Arte de la Pintura se aprecian las relaciones de Pacheco con sus coetáneos, el conocimiento de la obra de italianos y flamencos, como Miguel Angel, Rafael, Da Vinci, Durero, de los origenes de la pintura al óleo, de las visitas de pintores ilustres como Rubens, de los viajes de su yerno, Velázquez. Es una amalgama entre crónica social, historia del arte, teoría artística, reivindicación personal.  Una buena foto de la primera mitad del siglo XVII en España.

No falta en la obra un carácter polémico muy actual. Por ejemplo, cuando en el Capítulo XI se contraponen los llamados modos del engaño de lejos y el engaño de cerca, con alusiones que algunos interpretan como críticas al la técnica de acabado usada por Domenico Teotocopulos, no obstante la admiración que Pacheco siente hacia el Greco. ¿Realismo versus Expresionismo?